El cliente que siempre tenía razón Nivel B1+ / B2 inicial · Lectura sin traducciones El lunes por la mañana, Andrés llegó a su estudio de fotografía con la esperanza de tener un día tranquilo. Había trabajado durante todo el fin de semana y apenas había dormido seis horas. Nada más sentarse frente al ordenador, sonó el teléfono. —Buenos días. ¿Hablo con el fotógrafo? —Sí, soy yo. ¿En qué puedo ayudarle? —Mire, necesito que me haga unas fotos familiares. Pero le advierto que soy bastante exigente. Andrés suspiró en silencio. —No se preocupe. Llevo más de veinte años trabajando como fotógrafo. —Perfecto. Entonces sabrá que no me gusta perder el tiempo. —Claro. ¿Cuántas personas van a participar? —De momento, seis. Aunque puede que vengan mis suegros, mis tres sobrinos y la hermana de mi mujer. Andrés cogió una hoja de papel y empezó a hacer cálculos. —Entonces, ¿seis o doce? —Depende de cómo se levanten ese día. Andrés decidió no hacer más preguntas. —¿Qué día le vendría bien? —El ...